Dualidad I

En todo acto de consciencia lingüística aparece el doble, nos desdoblamos al hablarnos, nos tratamos como a un “tu”. Ese dualismo nutre la experiencia de todo artista: el creador y lo creado, el sujeto y el objeto, el artista y su obra.
En las películas de Alfred Hitchcock encontramos un tratamiento de la dualidad, en ocasiones relacionado con la culpabilidad, la falta de la propia personalidad o con la creatividad artística. En la película Vertigo la dualidad aparece relacionada con la doble actuación y el engaño (la doble interpretación en el personaje de Madeleine/Judy), con la temporalidad (pasado/presente), los nombres del protagonista (John, Scottie), la orientación (verticalidad /horizontalidad), los colores (rojo/verde), la apariencia (mundo real/mundo reflejado), la enfermedad (acrofobia/superación de la misma), el oficio (trabajo/baja en el trabajo o detective oficial/detective privado ), la espiral amorosa (logro/pérdida), el conocimiento (cordura/locura) o el mismo vertigo (sensación de movimiento circular -espiral/turbación del juicio)

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Equilibrio

El mundo de la danza llena un espacio mediante la apertura de distintas direcciones a través de movimientos y articulaciones del cuerpo del bailarín.  Con delicadas coreografías se muestran etéreas y sinuosas ejecuciones maestras que denotan un entrenamiento duro y constante así como un ritmo que expresa los sentimientos del bailarín.
La danza, fuera del escenario, convive con el deporte en la natación sincronizada, en el patinaje artístico y en la gimnasia rítmica.

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2019 Los Angeles/ 1992 San Francisco

Una interpretación sobre los elementos  (temática,  ideas, personajes, backstage, símbolos e iconos, ambientación, iluminación, resonancias respecto a la obra original, etc) de la narración  “sueñan los androides con ovejas eléctricas? ” y de la película “Blade Runner”.
Una sociedad del futuro en la que figura dentro de la escala social una especie llamada en la película “replicantes” y en el libro “androides” o “andrillos”.
Existen diferencias importantes entre el discurso literario y el discurso fílmico, como son: año narrativo , localización narrativa (el fin transcurre en los angeles en 2019 y la obra de Philip K. Dick en 1992 en San Francisco ), los personajes androides fluctúan en un discurso y otro, la existencia en la novela de la religió, fertilidad y esterilidad de la población,  los medios de comunicación,  las emociones y el polvo radiactivo.
He mantenido la importancia del órgano ocular y el sentido de la vista con los elementos que refieren a estos: el test Voight kampff para detectar si un ser es o no replicante-androide, las miradas en diferentes momentos de un personaje; también he procurado plasmar elementos más etéreos como son el mundo reflejado versus el mundo observado, las distintas capas en las que distintos momentos vividos y recordados se solapan, el poder jerárquico y piramidal. Quizás otros temas han escapado a la representación pictórica como son: el dualismo “divinidad versus humanidad”, “control social versus libertad individual”, los recuerdos implantados, el egoísmo,  abuso de poder, etc.
He utilizado el lienzo como un espacio en el que se entrelazan a modo de capas varios momentos de varios personajes estableciendo así  una relación argumental,  una relación amorosa, una relación de poder, de inteligencia, una relación de oposición narrativa (protagonista y antagonista) y también la relación entre autor literario y autor fílmico.
A lo largo de una historia de amor que se inicia como una historia detectivesca discurren una historia de creador y creatura, una historia de pasión por el conocimiento o por el descubrimiento del sentido de la vida o de la humanidad.

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El poeta artista

A través de una repetición de figuras que representan al poeta artista en su proceso creativo pretendía plasmar pictoricamente en una tela la dimensión temporal a partir de instantes englobados y vivificados simbólicamente por una imagen elíptica.
En su última película “El Testamento de Orfeo” Jean Cocteau resucitó en sus manos una flor destruida, una secuencia bellisima con una gran fuerza poética. El poeta insufla un aire vital a la flor y, en su acto creador, mostrandola como modelo únicamente alcanza a trazar eternamente su autorretrato sobre el lienzo.
Nuestro arte siempre habla de nosotros mismos.

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El testamento de Orfeo

La tercera parte de la trilogía orfica de Jean Cocteau se titula “El testamento de Orfeo” y la rodó en 1959. Se trata de su última película, un film – poema. Un viaje que transgrede los límites espacio temporales, ubicando en ese lugar al poeta y al espectador.
El sueño, el orden inverso temporal, los personajes que aparecen y desaparecen,  los muertos que resucitan son elementos del imaginario que Cocteau sitúa al lado de lo real, mostrando un mundo intermedio.

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Quiero destacar de la figuración de ese imaginario que estructura este poema visual una representación pictórica de Orfeo y la referencia a la musicalidad y al canto (obra del mismo Cocteau,  director de cine, actor, poeta y artista) la aparición de Pablo Picasso en un ademán denotativo con su mano y de su última mujer y musa Jacqueline Roque.
Cocteau supera el dualismo entre lo real y lo imaginario con un surrealismo que lo unifica. La imagen es poesía y precisa ser descubierta y descifrada. Todo está integrado en el mundo visible y el mundo invisible, lo oculto y lo revelado. Los espejos revelan y reflejan la verdad mas allá de las apariencias, en forma de portales, puentes o escalinatas de acceso a un conocimiento superior.

Orfeo

Con Orfeo inicio mis andares artísticos, aunque no literarios,  en la mitología griega.

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Este personaje, poeta y músico de la antigüedad, se le atribuye la invención de la cítara y ampliar las cuerdas de la lira, en honor a las nueve musas.
La parte más conocida de sus hazañas es el rescate de su mujer Euridice del inframundo. Los dioses le permiten entrar fascinados por sus cantos acompañados de la lira ( música y canto).
En la reinterpretación de Jean Cocteau la historia la ubica en el París de los años 50 en el ambiente literario del Café de los Poetas.
Un espejo es el puente entre el mundo de los vivos y el inframundo. Orfeo lo cruzará con la ayuda de Heurtebise y con el recurso de unos guantes quirúrgicos. He plasmado esa secuencia en un cuadro (el segundo de la trilogía orfica) dando importancia a la compañía,  la iniciación,  la hazaña,  el ímpetu del amor, la magia, el cruce de mundos, la voz y la música, etc. La composición y dirección de lectura es una especie de camino que serpentea el lienzo, tal como indico en el esquema.

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